viernes, 20 de enero de 2017

Diosas de Carne y Verso



Diosas de carne y verso,
verso de espina y tallo,
carne de rima y hueso.
El poema es una herida abierta,
lucha encubierta entre perros y gatos;
una imagen que vale
menos que una palabra
que escriba enamorado.
Diosas de piel y estrofa,
versos de tinta y vello,
carne de libro y trago.
La mujer es una deidad quebrada
por la historia, el hombre y el engaño;
una ánfora hecha de garra y saliva,
metáfora y barro.
La mujer es la unidad de medida
que usa mi universo;
el gemido que escapa
del arpa de un bardo.
Cualquier mujer puede ser una diosa,
un capricho, un villano;
la elección siempre, aunque no parezca,
dependerá de ella.
Tan solo debe ablandar mi mano
hasta que escriba versos
y endurecer mi cuerpo
hasta que escupa orgasmos.
El amor siempre, aunque no parezca,
se construye entero de carne y verso;
martillo es del deseo,

del sentimiento es clavo.  


martes, 17 de enero de 2017

MADRID EN TRAZO Y VERSO




Quince artistas. Quince. Todos madrileños menos uno, Antonio Antequera, el pintor, pero quizá el mayor amante de Madrid entre todos ellos. Como si fuera un Pérez Galdós que ha cambiado la pluma por el carboncillo, la hoja por el lienzo, Antequera nos muestra catorce estampas de la Villa y Corte, porque a Madrid no le ocurre lo que a París, Londres o Nueva York, aquí no hay ninguna torre Eiffel, Big Ben o estatua de la Libertad que acapare el flash de todas las cámaras. Como dice el dibujante almeriense, “Madrid es un álbum de estampas, no tiene una sola. Todas tienen en común su alma, su vitalidad, su energía. Madrid es una forma de ser”. Pero en este libro no solo hay trazo, también hay verso. Acompañan a Antonio catorce poetas, siete hombres y siete mujeres, Alberto Guerra Obispo, Alberto Guirao, Alberto Rodríguez Ramos, Andrés París, Daniel Aceña, Fátima Pérez, Hannibal Bécquer, María Cabrera, Marina Casado, Natalia Villardón, Nuria Fernández, Sandra Barrera Martín, Sara García Pereda y Sesi García. Un batallón de jóvenes bardos madrileños, entre los veintitantos y los treinta y pocos, cada uno de un estilo diferente, porque lo bonito de Madrid es la multitud de formas en las que puede verse. Todos tienen en común el amor por su ciudad y por la poesía. Disfruten de los trazos y los versos, de unos y de otros, ¡Salud y Séxtasis!